GASTROMIUM, UNA ESTRELLA YA POR FAVOR !!


Este puente tocaba viajar cerca (menos mal porque los controladores no nos hubiesen dejado ir a ninguna parte) y el sábado por la mañana decidimos sobre la marcha plantarnos en Sevilla. Le eché un vistazo a las web de los bloggeros con los que comparto gustos y, más concretamente di con un post reciente de Phillipe Regol sobre el nuevo tapeo sevillano. Mencionaba, además de varios sitios de tapas, el Gastromium, del que había oído hablar hacía poco como posible estrella sevillana que finalmente se llevó el Santo de Berasategui (en el hotel Eme, a 50 metros de la Giralda, sitio precioso para tomarse una copa y, al parecer, la terraza ya se sale).

Le eché un vistazo a la web y decidí reservar para el domingo. Nos plantamos allí en medio de un día lluvioso pero dentro brillaba el sol y no precisamente porque destaque por su luminosidad. La entrada es bastante curiosa ya que de primeras no ves la puerta. La decoración es minimalista y llama la atención, y las mesas muy amplias y separadas. 

La carta también me pareció muy acertada ya que, aparte de los menús degustación (que incluyen un maridaje a un precio más que razonable), ofrecen sus platos en versión degustación además del normal. Creo que volveremos y optaremos por esta opción la próxima vez. Esta vez cogimos el degustación más corto ya que los otros incluían quesos y no nos apetecían demasiado esta vez.

El menú fue el siguiente:

  • Como aperitivo trajeron una bolita rebozada cuyo interior era líquido y tenía un sabor oriental, pero no me enteré bien de lo que era. Al lado había una especie de nube pero más dura muy rica y un cucurucho de pipas peladas, tipo caramelizadas, que estaban riquísimas.

 

  • Pedimos como añadido una degustación de aceites de oliva que nos encantó con variedades aberquina y picual. Había tres aceites y eran de un verde asombroso. Su sabor era atípico, diría que sabían más a aceituna que a aceite. Como mero aficionado no sabría describirlo mejor, trataré de hacer alguna cata en el futuro.

 

  • La primera tapa fueron unas sardinas con crema de puerros y regaliz y tapioca por debajo. Excelente! Tanto las texturas como la materia prima eran de gran calidad. Curioso el detalle del regaliz que le daba más gracia al plato.
  • La segunda eran dos mejillones con una especie de bechamel de mostaza, también muy bueno, un puntito (muy ligero) picante de la mostaza.

 

  • Huevos rotos: el plato consistía en tronco de yuca , huevo de granja a baja temperatura, mollejas de cordero glaseadas y, por supuesto patatas. Fue un puntazo, estaba impresionante, la yuca crujientita, el huevo, como podéis ver estaba (y cómo estaba) pero ni se veía…por ponerle un pequeño pero las mollejas no me encantaron. Aun así, sobresaliente.

 

  • Bacalao confitado con callos, setas de temporada y cebolla dulce: reconozco que me sorprendió bastante la mezcla y que, después de comerlo seguía sin entenderla. Eso sí, por separado estaba todo buenísimo, sobre todo los callos, aunque, si se te ocurría mezclarlo con cualquier otra cosa, lo anulaba como es lógico.

 

  • Como carne había lingote de cola de toro, crema de manzana ácida, ron especiado y pasta de arroz. A priori la última carne que hubiera elegido, pero como me suele pasar a menudo, me equivoco y el plato que menos me seduce sobre el papel resulta ser el que más me gusta. La pasta de arroz perfecta para el contenido y la salsa se salía. Me encantó.

 

  • De postre, café marrakesh, es decir, copa de cremoso de almendra amarga, chocolate y helado de café con Bailey´s. Un muy buen final ya que hace de postre y de café a la vez, jeje. Me gustó mucho. También trajeron unos petits four, un financier, un minibrownie sin chocolate y unas almendras cubiertas de cacao.

El servicio fue impecable en todo momento, amables y simpáticos y el ritmo de los platos perfecto. De beber optamos por tomarnos una cerveza nada más ya que más tarde tocaba volver con el coche a Málaga. A ver si la próxima vez puedo probar el maridaje. Al final salió uno de los chefs, creo que Miguel Díaz, a preguntarnos qué tal nos había parecido (otro buen detalle).

Salimos por algo menos de 60 euros por persona, lo cual dada la calidad de la comida, es bastante razonable en los tiempos que corren. Sin duda es merecedor de una estrella de largo, no le vi ningún pero para no tenerla. Bueno sí, que no está más arriba de los pirineos, jeje…

No quiero dejar de mencionar en nuestra excursión sevillana, un sitio en el que tapeamos de forma excelente, la Taberna Zurrutraque. El bar desde fuera es poco apetecible, dentro mejora sin ser ninguna maravilla. Eso sí, las tapas son de mucha calidad y a precios irrisorios. Nos tomamos un taco de foie con queso de cabra y manzana, una carrillá con setas, un rabo en pita con crema de calabaza, arroz meloso con chipis y verduras (impresionante), huevo friki con jamon y picadillo (especialidad de la casa, deconstrucción del huevo en vaso de Martini, adjunto la foto) y de postre un helado de galletas maría y bizcocho de chocolate. Todo ello, junto con dos vinos y dos cañas, por menos de 30 euros. Absolutamente recomendable.

Como anécdota, comentaros que he leído que Zurrutraque es la palabra que usaba la abuela del cocinero para decir empacho.

Habrá que volver pronto a Sevilla para seguir probando más sitios como el Sur, Tradevo o Puratasca, exponentes del tapeo sevillano moderno, y también probar el Santo, aunque por lo que vi en el menú, repite bastantes platos de los que comimos en el de Lasarte. Martín, hay que cambiar un poquito…

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