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ADIOS A ADOLFO

Parece que ultimamente la cosa va de homenajes en el blog, aunque esta vez no es por un cierre, sino por una jubilación, más que merecida por cierto.

Se trata de Adolfo Jaime, ilustre cocinero malagueño con más de 50 años de profesión, que ha decidido retirarse y, con ello, cerrar su restaurante. Personalmente, me ha pillado de sorpresa y no he podido despedirme como debiera de este restaurante, es decir, con un último gran homenaje.

Llevamos frecuentando Adolfo desde hace bastante tiempo y pese a que la economía doméstica no nos permitía ir tanto como quisieramos en aquel momento, siempre nos hemos dejado caer para tomarnos el mejor milhojas de foie con queso de cabra y manzana verde que haya probado, y eso que he probado muchos y algunos de gran reputación, como los de Berasategui o Dani García.

Su gastronomía, de mercado y también de autor, se caracteriza por una gran calidad en todas sus materias primas, siempre frescas y de la temporada. La carta varía cada tres meses para adaptarla a la temporada y en ella podemos encontrar platos como vieiras gratinadas con setas, cazuela de verduras naturales cocidas, porra de bogavante con crujiente de ibérico, colas de langostinos al jerez con arroz meloso en su tinta y requesón, carrillada de cerdo ibérico con salsa de morillas, rodaballo al hinojo, soufflé de chocolate cremoso, helado de aceite de oliva con teja de pimientos asados o la mousse de plátano con sorbete de fruta y fantasía de caramelo.

La trayectoria de Adolfo, como otros muchos cocineros españoles con cierta experiencia, se fraguó en Suiza y Francia, aprendiendo el oficio y las técnicas en dos países situados a la vanguardia de la alta gastronomía. Posteriormente, y tras alguna aventura por la costa brava llego a la costa malagueña hasta que en 1993 abrió su propio restaurante en el paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso, al que se ha entregado en cuerpo y alma.

Este verano estuvimos en julio, precisamente con Paco, y sin saberlo, pudimos comernos por última vez ese exquisito milhojas de foie y darle un apretón de manos al maestro.

Feliz retirada y enhorabuena por la trayectoria !!!

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EL LAGO (MARBELLA)

Como ya he comentado en alguna ocasión, el estado de ánimo y todo lo que influye en él (expectativas propias, momento personal, momento del propio día, comentarios previos de otras personas, acompañantes…) pueden hacer que la valoración que tengamos sobre una comida o cena sea muy diferente.

Dicho esto, mi estado de ánimo el día que fui a cenar al Lago no era precisamente el más adecuado para centrarme en disfrutar plenamente del menu pero desde la perpectiva que nos da el tiempo, he tratado de ser capaz de hacer una valoración lo más objetiva que he podido. En fin, que me pongo filosófico, vayamos al grano.

Antecendentes: sitio espectacular (lástima que fuera de noche y no se aprecie como debiera) entre los montes de elviria, con estrella michelín (desde 2005 creo) y que cumple este año su décimo aniversario.

Para esta primera visita, menú degustación, como no, “décimo aniversario” (también ofrecen otro más corto):

  • Entrantes clásicos pero de calidad y bien presentados: aceites de oliva de distintas variedades y orígenes (picual, hojiblanca y aberquina de córdoba, málaga y sevilla, aunque el orden no lo recuerdo) y varios fritos finísimos (patata, calabacín).

  • Ajoblanco de piñones con guisillo de codorniz: bueno sin llegar a excelente, ni el ajoblanco ni la codorniz destacaban sin dejar de ser un plato correcto.
  • Milhojas de pollo de escabeche con foie y manzana caramelizada: un clásico que me encanta con la variante del pollo escabechado en vez del queso de cabra habitual. Desde luego el sabor cambia bastante y no voy a decir que no me resultó agradable (la innovación debe ser premiada), sin embargo creo que el sabor del pollo mataba bastante al foie por lo que creo que no es la combinación perfecta. El plato es del año 2000, así que supongo que si lo mantienen será porque tiene éxito.
  • Pulpo a la parrilla con crema de patata asada y trufada: es curioso que últimamente en cada menú degustación que he probado hay un plato que me ha sorprendido gratamente y, curiosamente, suele ser el típico que nunca eligiría a la carta. Por eso, entre otras cosas, me gusta el menú degustación o, si no lo hay, dejarme aconsejar por el maitre o camarero (siempre que no me digan que está todo buenísimo, en cuyo caso, desconfiad, no son sinceros). El pulpo fue sencillamente espectacular, no sé si la fama alcanzada por el pulpo Paul ha hecho subir la autoestima de todos los cefalópodos del mundo, pero es el mejor sin duda que me he comido en la vida, qué ternura, qué sabor a brasa en su justa medida y qué toque la crema de trufa !! Y el tentáculo, crujientito perfecto… Plato sencillo, pero de gran categoría.

  • San Pedro salteado con calabacín, tomillo, melocotón y cítricos: mejor el acompañamiento que el pescado en sí. Encuentro que no estaba en su mejor punto de cocción o tal vez no era fresco del día, no sé….recuerdo que en Calima también comí un san pedro más logrado. El acompañamiento, de toques cítricos, eso sí, ligero y sutil me pareció muy adecuado para poder sacar todo el sabor del pescado, lástima que este no haya acompañado al 100%. Por cierto, me encanta el frenazo de la presentación del plato.
  • Presa ibérica marinada con especies, patata, morcilla de hígado y albaricoque: no recuerdo haberme comido nunca un taco de presa ibérica, lo cual me sorprendió porque es verdad que el corte cambia bastante el sabor. Recuerdo que fue de menos a más, acabé comiendo del de Rocío que no podía más. No es tierno como un solomillo, pero en sitios así me gusta probar cosas no tan típicas y la verdad es que me gustó. Los acompañamientos también bastante buenos, la patata crustillante que dirían los franceses, la morcilla con una textura agradable y el albaricoque, aunque tapaba un poco el sabor de la presa resultaba una mezcla muy agradable.
  • Valle del Guadalhorce…naranja, limón, mandarina, pomelo y lima: postre muy adecuado después de una gran comida como está para desengrasar. Cominación de cítricos muy lograda y fresquita para una noche de verano.
  • Bienmesabe…praliné de almendras, cabello de ángel, gelatina y helado de canela: es un postre típico de Antequera de origen árabe. Estuvo bien, aunque no sea el tipo de postre que me vuelva loco y me esperaba algo un poco más elaborado. Por ejemplo, justo unos días antes probé un postre que todavía me ronda en la cabeza, un gelée de gin tonic con helado de limón, espectacular !!! El sitio se llama la Piká y está en Málaga, a ver si vuelvo pronto y os lo enseño. Mientras tanto, aquí va el bienmesabe…

A todo esto, elegí la opción maridaje de vinos, que no era un vino por plato sino un rueda verdejo (Fuente Elvira 2009, muy recomendable), un albariño (Viña Meín 2007, en otro registro también me gustó bastante), un ribera del Guadiana (Primicia 2008, diferente y recomendable) y un moscatel (3 leones, para el postre). Me gustó esta opción porque no te obliga a mezclar 7 vinos distintos y por un precio adecuado pruebas varias denominaciones.

En resumen, una buena experiencia, espero volver de día para apreciar el sitio. A la cuestión sobre si merece la estrella, puesta en duda por algunos internautas, todo depende del baremo de cada uno. Seguramente haya sitios mejores que no la tienen y otros peores que tengan dos. Mi opinión es que en España hay pocas respecto a los méritos de nuestra cocina por lo que diría que no es que el Lago no la merece sino que hay otros muchos sitios (bueno, quizás no tantos) que sí la merecen.

De precio salimos a 80 euros p.p. (60 menu más 15 maridaje más extras). Eché en falta algunos detalles, petits fours, servicio poco experimentado y un mayor toque de originalidad en los platos, pero creo que repetiré no muy tarde, que en definitiva es el mejor argumento de un cliente para confirmar que le ha gustado. Por cierto, cada año organizan jornadas gastronómicas, este año juntaron a todas las estrellas michelín de Andalucía, así que en 2011 espero no perderme el evento.

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LA FÁBULA: versión aséptica

Actualización del post: dado que La Fábula cambió de chef hace más de cuatro años y que nuestro post se refiere a una cena en la que cocinaba el anterior chef, que no obtuvo una buena crítica por nuestra parte, hemos decidido eliminar las connotaciones negativas al mismo para evitar condicionar la opinión de aquellos que busquen referencias en la red antes de probar un sitio nuevo. Eso sí, aprovecharemos la ocasión para en un futuro próximo probar, con toda nuestra ilusión, la actual cocina de la Fábula con el fin de descubrir un nuevo sitio de alta cocina en Granada que, como sabemos, escasean y además, si conseguimos encontrar un poco de tiempo y de inspiración, os lo contaremos en un nuevo post de La Fábula versión 2.0. Mientras tanto, dejamos posteada la antigua versión modificada:

Visita a Granada el fin de semana (la boda de Sandrita) y como teníamos una cenilla pendiente con el Mata, aprovechamos para ir a probar los platos de La Fábula, restaurante del Hotel Villa Oniria (hotel precioso decorado por Pascua Ortega, el decorador de la boda de Felipe y Letizia), del cual había oido que sonaba como futura (y primera) estrella michelín en Granada.

El sitio es precioso, un jardín situado en pleno centro que hace que te sientas en un entorno natural lejos del mundanal ruido. Los platos del menú degustación fueron los siguientes en orden de aparición:

  • Tapita de pulpo a la gallega con sus patatas y su pimentón presentado en una lata de conserva. 
  • Ensalada de cigala. Se compone de dos partes, por un lado el langostino con una base esponjosa del propio jugo de la cigala y, por otra, un mezclum de lechugas envuelta por una fina capa de gelatina transparente. 
  • Foie frío hecho sin molde con una capa de gelatina de manzanilla, pequeñas esponjas de frutos ácidos y especias y caramelo de manzana asada.
  • Chill Crab. Sin duda el plato más sorprendente de la noche, lástima que ya hubiese probado algo parecido en Diverxo en Madrid. Se trata de un cangrejo cuyo exterior crujiente imita al caparazón pero que se come todo. Nos quedamos con ganas de más. Por cierto, la mala presentación de la foto es culpa mía…
  • Rodaballo sobre verduritas y trigueros.
  • Solomillo de buey asado a baja temperatura, chop suey de brotes, reposado sobre meloso de foie, servido con puré de patata tradicional. 
  • Servido en frasco: flan de mascarpone, pistachos frescos perlas de piña, todo ello aliñado con miel de arce y acompañado de mojito helado. 

 

 

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MED, una ventana gastronómica al mediterráneo

Hacía tiempo ya había estado con unos amigos, pero recuerdo que fue un pequeño picoteo de primero y un solomillo de segundo. Mi impresión era muy buena, pero había que confirmarla probando algunos platos más, así que calculamos para que coincidiese con la siesta de la niña y nos fuimos a Torremolinos a pegarnos un homenaje con el arte de Richard Alcayde, el chef y dueño del Med.

El sitio es espectacular, primero hay que subir en un ascensor que está en plena calle y en el ático se encuentra el restaurante, barrita alargada a la entrada, al fondo la sala cubierta y a la derecha la terraza. La sala tiene unas enormes cristaleras desde las que se tiene una perspectiva del mediterráneo impresionante ya que estamos a buena altura sobre el nivel del mar. La única pega es que Torremolinos, como belleza urbanística, deja bastante que desear.

Una vez sentados en nuestra mesa redonda (un punto a favor) y de muy buen rollo, nos animamos con el menú degustación tras comentarlo con el sumiller del Med. Ya me habían hablado de él para bien y la verdad es que nos hizo la comida muy agradable con sus recomendaciones y comentarios. Durante la comida nos tomamos una botella de blanco de Viñas del Vero elaborado con uvas Gewürztraminer, muy afrutado aunque muy diferente a los de Rueda. Nos apetecía probar algún vino distinto, una pena que no les quedase un vino neozelandés que nos había recomendado, la próxima vez…en cualquier caso, la bodega era bastante amplia y con variedades originales a precios correctos.

Fuimos descubriendo el menú a medida que lo traían:

Dadito de queso azul y crema de yogur con bacalao ahumado, entrantes curiosos de sutiles sabores

Tronchón de foie con queso de cabra caramelizado versión Med, un clásico que, bien hecho, siempre triunfa (al menos para mi). El foie era excelente!


Sashimi de atún con emulsión de mostaza de dijon. Creo que fue el plato estrella, el mejor sashimi que he comido con diferencia, qué calidad! Parecía recién sacado de la almadraba de Barbate, se deshacía en la boca y dejaba un sabor exquisito y duradero en el paladar…


Sardinas abiertas con alioli de miel y mezclum de lechugas, fue correcto pero sin la brillantez de los dos anteriores. En las lechugas nos llamó la atención una crujiente y amarga que tenía una fina capa de rocío que la hacía muy curiosa (creo que nos comentaron que se llama planta del hielo).


Lomo de bacalao con nido de fideos negros, excelente punto de cocción del bacalao, me gustó mucho.


Cochifrito, se trata de uno de los platos estrella del Med muy de moda en los restaurantes de alta cocina actualmente (este año lo he probado en Noma, Calima, Diverxo y aquí) y creo que junto con el del Diverxo, es el que más me ha gustado.


Dos postres en copa (uno con un coulis de fresas y otro de chocolate y una espuma de chocolate blanco), muy acertados para desengrasar después del cochifrito.

Por último, cayeron un gin tonic y johnnie sprite para acabar de rematar la digestión antes de darnos un paseillo por la playa. El total 75 euros por cabeza copa incluida.

En resumen, un sitio muy agradable y recomendable para ir de vez en cuando, se trata de una cocina mediterránea, creativa y de vanguardia basada en ensalzar la materia prima sin excesivos sobresaltos culinarios, tal vez menos despampanante y artificiosa que la de un Calima, pero con resultados igualmente excelentes. Cualquier método es bueno con tal de que el comensal salga por la puerta con una sonrisa de oreja a oreja como la que teníamos nosotros al marcharnos.

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DIVERXO

Como se está convirtiendo en tradición, en mayo tocó visita a Madrid con la consiguiente comida con Chente en sitio de postín (el año pasado fue Zaranda, el cual nos decepcionó bastante). El elegido era DiverXo, pero tal y como anuncian los foros, reservar se ha convertido en misión casi imposible. Finalmente, el mismo sábado de la comida nos llamaron para decirnos que había un hueco, así que allí fuimos encantados. Para que os hagáis una idea del tipo de comida, ellos lo definen de la siguiente manera:

“En DiverXo empezamos haciendo una cocina de fusión entre mediterránea y china fundamentalmente, con alguna cosita japonesa. Poco a poco hemos ido progresando y aunque no es fácil asignar nuestra cocina en algún estereotipo, nos gusta pensar que hacemos una cocina global. Utilizamos todos los ingredientes o técnicas culinarias que nos parecen interesantes o que aportan algo (o así lo creemos) a los clientes y a nosotros, sin pararnos mucho en su procedencia u origen.”

Está claro que las dos mayores influencias de su propuesta culinaria son la cocina mediterránea y la oriental, pero sin cerrarse puertas a otros estilos, técnicas y productos. DiverXo, con apenas tres años de existencia, está capitaneado por el joven David Muñoz, que ha trabajado entre otros en el Nobu de Londres y que, tras el cambio de local (nunca estuve en el anterior, pero parece que para bastante mejor), ha obtenido este año su primera estrella michelín.

Según nos explicó Javier, el sumiller de la sala, parte del nombre se debe a una salsa oriental que David ha adaptado a su manera, la salsa Xo, y que elabora con vieiras secas, gambas secas, ajo, jengibre, chile y pescado seco. En su versión ibérica introduce el jabugo y la mojama rallada en vez del pescado seco. En mi próxima visita le preguntaré de dónde viene el Diver.

De los tres menús posibles, optamos por el intermedio, llamado menú Express+1. Como curiosidad os diré que a la tercera foto que saqué me comentaron que estaba prohibido sacar fotos, por lo que, primero, no puedo documentar gráficamente este post y, segundo, se me olvidan bastantes detalles de los platos. Además, también quiero matizar que la alergia me impidió poder saborear la pitanza al 100%, por lo que tal vez no le haya sacado todo el partido que se merece. Aún así, tuve bastantes y buenas sensaciones que os describo a continuación:

  • Como aperitivo nos pusieron unas judías edamame (alubia de la soja) con semillas de amapola, sal de escama y una salsa picantilla llamada ají. Es curioso de picoteo, te pasa como con las pipas, que no puedes parar, pero para mi gusto poco currao como único aperitivo.

A continuación vinieron los 8 platos de los que constaba el menú:

  • Mejillón tigre de roca con escabeche de lima kéfir, sofrito de tomate y chile y huevas de pez volador. Bastante bueno en general, la esencia del tigre con una mezcla de matices y texturas, como el crujido de las huevas, sorprendente y diferente.

  • Dim-sum (comida china liviana que se suele servir con té) de piel de chipirón encebollado relleno de un guiso de chipirones, con tuétano por encima (parece que se ha puesto de moda, ya lo comí en Dinamarca en dos ocasiones) y una base de crema de chalotas, acompañado por té aromatizado con coco y una especie de pan de arroz. Plato original, como todos los del DiverXo por otro lado, pero que no me llegó a producir ese éxtasis que se busca en la alta cocina. Digamos que un notable.

  • Mollete chino con piel de leche. Si soy sincero no me acuerdo del acompañamiento, creo que es el que tenía una especie de loncha fina de jamón crujiente trinchao a lo largo del plato. El mollete estaba muy bueno y la piel de leche es curiosa, aunque ya la había probado en el Noma.
  • Gamba frita al revés (en vez de echar el aceite y luego la gamba, se fríe rociándola de aceite hirviendo) con soja, yusu (cítrico japonés) y mayonesa caliente. Posiblemente el plato que más me gustó de la comida. Aparentemente simple, pero con un sabor que te llenaba la boca y te recuerda por qué merece la pena visitar estos “templos” de la cocina. Me consta que es un plato “antiguo”, pero fijo en los menús dado el éxito que suscita.
  • Chili Crab preparado con buey de mar, cangrejo de caparazón blando y una brioche de mantequilla tostada con pimentón de la vera. Me pasó un poco como con el dim sum de chipirón, me gustó bastante, pero sin llegar a emocionarme. La brioche era acojonante, eso sí, parecía una de esas esponjas de bebé y la textura superlograda. El crujiente de cangrejo era curioso y el interior del plato, una salsa de chile con buey de mar y un huevo de codorniz pochado eran lo más sabroso del conjunto.
  • Cochinillo cochifrito en 2 vuelcos:
  1. Crepe con una tira crujiente de piel de cochinillo y una salsa de cerezas, que, según Chentín, imita a la salsa del pato laqueado chino. Aquí coincidimos los dos, el plato conjugaba originalidad con un sabor exquisito, el crujiente de cochinillo con la salsa eran una mezcla perfecta que, por desgracia, sólo nos duró tres bocados.
  2. Hamburguesa al vapor de secreto de cerdo ibérico. Se envolvía con especie de hoja de lechuga. Mezclaba un sabor a secreto pero también al sabor de la hamburguesa clásica, lo cual era original pero evidentemente no era un sabor increíble ni mucho menos.
  • Tengo que reconocer que no me acuerdo bien de los postres, puede que la botellita de vino de Finca Sandoval tuviera algo que ver, jeje. Espero que cuando me manden el menú desde Diverxo el nombre me haga rememorar los sabores del plato. Como recuerdo, decir que fueron correctos sin impresionar, si no, me acordaría, ¿no?

Actualización: como me han mandado el menú por email (gracias Ángela), deciros que los postres fueron:

  • Cuajada de coco con helado de jengibre y aliños asiáticos: ahora recuerdo, me gustó bastante tanto la cuajada como el helado de jengibre. Curiosamente tanto la cuajada como el jengibre son dos productos que últimamente me apasionan, así que es normal que me gustase.
  • Toffe de chocolate negro con té verde y trufa negra: acabar con chocolate siempre deja buen sabor, aunque el postre era muy normal. Siendo la trufa un elemento que me encanta, para mi gusto no es lo que más encaja en el conjunto. Aun así, como todo, estaba bastante bueno.

Creo que con la actualización no me dejo nada, aunque no es fácil recordar tantos platos y tantos detalles sin tener las fotos. Otros platos “estrella” que no tuvimos la suerte de degustar son el dim sum de conejo y cinco zanahorias, la raya al carbón con salsa Xo en versión ibérica, la panceta ibérica al estilo Dong Po con puré de apionabo, bacalao negro mongolés, la carne de vaca gallega al mojo canario-nikkei y el tocino de cielo de mango con pimienta rosa, ruibarbo y cuajada rota de coco. Todo esto para la próxima visita.

El servicio tuvo sus pros y sus contras. Por un lado, se agradece un toque informal, dentro de la profesionalidad, en este tipo de restaurantes donde no siempre se consigue que el cliente se sienta cómodo debido a un exceso de atenciones. Por otro lado, el pero que les pongo es la forma de explicar los platos, en el caso de algún camarero recitaba sin explicar realmente y sin que te diera la oportunidad de preguntar. El sitio era bastante bonito, con mucha vegetación alrededor de la sala, lo cual la hacía bastante agradable.

Evidentemente, las mesas redondas para cuatro personas eran más atractivas que la nuestra de dos, pero eso no es culpa de ellos, está claro. El menú que elegimos, Menú Espress + 1, constaba por tanto de ocho platos y sale por 74,00 € más IVA más el vino, lo que supuso unos 100 euros por persona, precio correcto teniendo en cuenta que estamos en Madrid, aunque han aprovechado el tirón de la estrella o del local nuevo para sumarle 20 euros a los menús.

En líneas generales fue toda una experiencia gastronómica, es difícil encontrar un sitio en España con un estilo tan particular y todos los platos me gustaron en general. Como crítica, diría que faltan algunos detalles que redondearían la comida y le ofrecerían posibilidades de aspirar a más estrellas. Por ejemplo, eché de menos los aperitivos, que hacen que pruebes cosas distintas sin llenarte demasiado. También me faltaron los petits fours al final con el café, igual no pega demasiado con el estilo del sitio, pero la verdad es que me encanta terminar una buena comida con estas miniaturas de pastelitos. Por último, diría que aunque me fui lleno de sensaciones, no me fui lleno de estómago. Las cantidades de pescados y carne no fueron excesivas, y aunque no es que me guste salir empachado, tal vez sí que me hubiese comido un par de platos más.

En definitiva, si bien todavía no está a la altura de un Celler de Can Roca, resulta una propuesta muy original y recomendable para cualquier aficionado a la cocina creativa.

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CALIMA, EL BULLI ANDALUZ

Uno no sabe muy bien por dónde empezar cuando escribe por primera vez en un blog como administrador, con la duda de cuantos lectores tendré….Paco y Rocío, tal vez Berta también…igual mis padres también le echan un ratico…ah, y mi cuñao Migue, que como también tiene un blog (www.miguelangelmata.com), con muchísimo éxito por cierto, aunque eso sí, os tiene que gustar el derecho de las nuevas tecnologías, o tal vez él os enseñe la parte lúdica y práctica del asunto, que también la tiene.

Bueno, que me enrollo más de la cuenta, agradecerle a Paco que le haya dado un impulso a esta idea que no tiene más pretensión que pasar un rato agradable compartiendo vivencias culinarias, que van desde experiencias en restaurantes de alta cocina hasta la más remota y desconocida venta donde se sirva un plato de comida que merezca la pena ser nombrado pasando por recetas que hayamos preparado o que nos llamen la atención, y que espero os guste.

Ya que el viernes pasado estuve en una de esas experiencias culinarias de las que merecen la pena, pasaré a relataros cómo transcurrió nuestra cena en el Calima de Dani García en Marbella.

La expectativa era media, había oido decir de todo, desde que es el mejor cocinero andaluz y que Ferrán Adriá le considera entre los 5 mejores cocineros de España hasta que no está mal pero que el precio era excesivo para lo que ofrece. Creo que para apreciar este tipo de comida de vanguardia lo primero es olvidarse del precio (por lo menos durante la cena) y sobre todo tener la mente abierta y buena predisposición. El estado de ánimo es fundamental para poder disfrutar plenamente de las sensaciones que ofrece la alta cocina.

Llegamos al Calima, que está en el Hotel Don Pepe de Marbella sobre las 21h30. El sitio muy bonito y amplio con vistas al paseo marítimo. La cocina es vista, lo cual es siempre interesante de observar, sobre todo cuando ves a Dani García probando de los platos, ¿me estará metiendo sus dedos en mi plato te preguntas? jeje, suponemos que no…Bueno, vamos allá con el menú.

Entrantes, los finger foods, ya que se comen con los dedos, fueron seis:

  • Palomita nitro de aceite de oliva y tomate raf, curiosa textura, muy buena presentación, con el nitrógeno líquido debajo echando humo
  • Tortillita de camarones de cristal, muy rica aunque menos impactante
  • Mollete de antequera cocinado en papel de aluminio y relleno de galete de atún, el interior fue sorprendente con una salsa muy sabrosa
  • Turrón de foie y yuzu, para mi la tapita más rica, la combinación era espectacular
  • Ajoblanco malagueño cuajado, el caramelo de la ensalada de pimiento y espuma de lichis, la más original, un huevo cortado a 3/4 y dentro la mezcla (para este sí q había q usar cucharita), el caramelo estaba increíble, me gustó más cada cosa por separado que mezcladas
  • Manzanilla al cuadrado, una copa de cocktail de manzanilla con una especie de aceituna esférica, lo dejo para el que le guste la manzanilla, yo no me encuentro entre ellos

Entre medias nos trajeron diversos panes (mollete, pan de aceite, pan de agua, de aceituna negra, regañá, piquito gigante…), todos muy buenos y un par de aceites de variedades picual y aberquina. El vino blanco correcto, pero sin más. Seguimos con los platos:

  • Caldo frío de puchero infusionado con hierbabuena, flores de humus y huevo de codorniz pasado por agua, plato bastante bueno, las flores de humus eran lo mejor del plato, se deshacía en la boca, una textura y un sabor espectaculares
  • Falso tomate raf relleno de pipirrana, gazpacho verde de aguacate con quisquilla de motril, para mi el plato de la noche, muy currao el falso tomate con una fina capa brillante roja de yuzú? y las típicas hendiduras del raf, original y riquísimo
  • Ajoblanco helado de piñones con gamba roja, miel de trufa y queso en aceite, el plato hondo tenía un sobreplato por encima con agujeros por el que salía el humo del nitrógeno líquido con un carpaccio de gamba que se sale y el helado de ajoblanco muy logrado
  • Zanahoria morada de cuevas bajas con bacalao fresco, jugo de naranja y comino, bien sin más, no nos causó un gran impacto
  • San Pedro asado con gazpachuelo malagueño de cítricos y migas de harina de maíz y tomate semiseco, el pescado estaba superior y el gazpachuelo (sopa malagueña hecha con mayonesa, patata y pescado) también me pareció muy bueno
  • Cabra malagueña asada con su asadura con ajo negro y puré ras el hanout (especia moruna). Ya con el botón del pantalón desabrochado, tocaba el plato de carne. Como casi siempre en los restaurantes de este tipo, el plato de carne me suele decepcionar un poco, entiendo que es complicado “inventar” teniendo que usar carne como elemento principal. Aquí sería el plato donde le daría la razón a aquellos que dicen “déjate de comida minimalista y dame un buen chuletón”. Aun así, el cabrito no estuvo mal tampoco…
  • Un trozo de Sierra Nevada, iceberg de piña con maracuyá, hinojo y gengibre. Rocío no paraba de decir hmm, hmm, la verdad es que el postre era muy original, tal vez un puntito demasiado ácido para mi, pero muy rico, rico y con fundamento
  • Luna de Marbella, su reflejo en el mar, chocolate blanco con mandarina y yuzu, el reflejo en el plato precioso y el postre también muy bueno

Durante los platos me tomé un vino tinto de la zona de Málaga, que superó mis expectativas, realmente hay vinos en España desconocidos para el gran público y que tienen un gran nivel. Y después del festín, una tila y los petits fours, que según los ibamos probando, se iban superando…

Como véis, el menú está compuesto platos típicos de la cocina andaluza y sobre todo malagueña con el toque de modernidad y espectacularidad que le ha sabido dar Dani García.

Y una vez comidos, ya podemos pasar a l’addition, fueron unos 110 euros por cabeza, para mi mereció la pena. Como dice mi compañero de charlas culinarias en la oficina Carlos, te cuesta casi más caro cualquier noche de hotel y es una experiencia que recuerdas mucho tiempo…en fin, si te gusta

Espero que os haya gustado mi primer menú, nos vemos pronto…

 

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